Disfruto corriendo, pero a veces duele...

Correr siempre es un placer. Hay muchos factores que recompensan y estimulan al corredor para que el hábito sea cada vez más necesario dentro de su ámbito cotidiano. Pero eso lo veremos en otro post, porque en este voy a hablar de cosas un poco menos placenteras, que son los problemas y los dolores con los que habitualmente (no siempre, pero sí muy a menudo) tiene que convivir el corredor. Son cosas bastante comunes, pero que generalmente dificultan que el corredor disfrute de sus carreras o entrenamientos.



A continuación, vamos a ver algunos de los más habituales y algunos consejos para evitarlos.

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