Correr siempre es un placer.
Hay muchos factores que recompensan y estimulan al corredor para que el hábito
sea cada vez más necesario dentro de su ámbito cotidiano. Pero eso lo veremos
en otro post, porque en este voy a hablar de cosas un poco menos placenteras,
que son los problemas y los dolores con los que habitualmente (no siempre, pero
sí muy a menudo) tiene que convivir el corredor. Son cosas bastante comunes,
pero que generalmente dificultan que el corredor disfrute de sus carreras o
entrenamientos.
A continuación, vamos a ver
algunos de los más habituales y algunos consejos para evitarlos.
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